Ya hace 5 años seguidos que antes de que termine el año escribo algunas palabras sobre lo que fue, mis aprendizajes y etc. Siempre me cuesta mucho empezar a escribir, y aunque sea algo que me gusta mucho hacer, hace días que vengo pensando qué voy a escribir este año y no se me vienen a la mente mas que ideas vagas y efímeras, pero a ver qué sale.
Este año que pasó fue el primero de un nuevo ciclo muy distinto a todo lo que viví años anteriores, y me sirvió en muchos aspectos para aprender muchas cosas. Una de ellas fue el conocer la existencia de un filósofo llamado Friedrich Nietzsche. Una de las cosas que Nietzsche decía es que aunque haya similitudes entre dos cosas, nada es igual y todo ente es único; y con respecto a esto, que no hay que olvidarse nunca que prácticamente todo lo que nos rodea esta contaminado con concepciones impuestas por el hombre, desde lo más cotidiano a lo más inusual.
Todos los años llegando a la fecha de las fiestas, todos nos ponemos reflexivos: hacemos un balance de lo que fue el año, nos proponemos metas para el año que se aproxima, queremos arreglar todo lo que quedó pendiente del que pasó, etc. Y no esta mal hacerlo, pero no hay que olvidarse que esta fecha no es mas que otra de las tantas concepciones en las que estamos inmersos; esta fecha, este “fin de año” no quiere decir mas qué, que la tierra después de girar sobre si misma 165 veces, volvió a un mismo punto luego de, al mismo tiempo, girar alrededor de nuestra estrella mas cercana. Pero así como está este día, puede elegirse cualquier otro de todos los existentes ya que se trata del mismo acontecimiento que cualquier otro día: una vuelta de la tierra al mismo lugar que hace 365 rotaciones sobre si misma. Pero ya que somos seres sociales que vivimos en una sociedad, es necesario que haya cierta organización, y yo como muchos elijo esta fecha designada y fomentada por muchos para mantener una organización y tomarlo como un punto de referencia para hacer una división de ciclos, pero recordando siempre que no es mas que una de las tantas imposiciones del hombre.
Antes de comenzar a escribir esto, estuve leyendo los textos de años anteriores, y leyendo y analizando cada una de mis palabras, fui percatándome de ciertos pensamientos que claramente hasta el día de hoy sigo compartiendo, y pude advertir que no todos ellos los logre llevar a la práctica a pesar del aprendizaje y del tiempo transcurrido; pero hubo otros que si y tengo que decir que me favorecieron y ayudaron mucho; y creo que eso es lo importante de cada ciclo: Lograr reconocer tus errores y distinguir tus virtudes, y poder utilizar ese conocimiento en el futuro. Claramente no vamos a poder perfeccionar todo lo que nos propongamos y mucho menos conseguir evidenciar todas nuestras imprudencias, pero con tan solo lograr contemplar y hacer uso de esas bondades que todos tenemos, y aceptar y tratar de corregir al menos una de esas negligencias que alguna vez cometimos, estamos dándole un enfoque fructífero al tiempo que pasó, madurando y creciendo personalmente, para así probablemente en un futuro mejorar tanto nosotros, como el mundo que nos rodea; y se podría decir que de esta forma vamos por buen camino en el sendero de la vida.
Este año que pasó fue muy raro y distinto en muchos sentidos. Por un lado, el cambio abrupto de rutina. El dejar de ver ciertas personas y el conocer muchas nuevas, el adaptarse a los nuevos horarios, a los viajes, a la ciudad, el conocer nuevos lugares y aprender a experimentar y ubicarse en el mundo, el comprender nuevos puntos de vista y formas de pensar, el hacerse cargo de esa responsabilidad que cae solamente en uno, el exponerse tanto a los peligros como a la belleza de lo nuevo y lo desconocido, el disfrutar de cosas simples como escuchar música o ver los árboles con abundante verde, esa nueva sensación de felicidad plena al estar llegando a Escobar después de pasar todo el día en medio del ruido y la intranquilidad del urbanismo; y todo aquello que implicó este cambio tan grande que después de mucho tiempo y mucha espera, finalmente llegó y pasó.
Por otro lado, personalmente hubo otro cambio que empezó en realidad a fin del año pasado. Logré tomar una decisión que venía tratando de tomar hace ya mucho tiempo, y aunque no tenga en claro qué quiero, se lo que no quiero y mantengo mi posición para seguir con esta determinación.
Con el paso del tiempo aprendí a sacar provecho de las malas experiencias y a tratar de verlas como enseñanzas; y a lo largo del año, tanto los momentos afables como los no benévolos que pasaron, sé que de alguna forma me sirvieron. Comencé a tener intereses nuevos y otros olvidados, a ver las cosas desde otra mirada, a ser paciente, a llevar a la práctica aprendizajes anteriores, a respetar las decisiones del otro; comprendí que la palabra no es ningún sello, que todos cometemos errores y que hasta la persona que menos esperamos nos puede defraudar. Entendí que los sentimientos sin ser demostrados no tienen un valor verídico, que a veces solo con las buenas intenciones no alcanza; y confirme que el silencio no es más que cómplice del engaño y la falsedad, dejando en evidencia a la sinceridad como lo indicado para toda situación. Aprendí a perdonar y perdonarme, a aceptar las cosas y dejarlas ser como son. Entendí que el tiempo no va hacia atrás y no se puede cambiar el pasado, que los momentos se viven solamente una vez y no pueden repetirse, y que la única forma de reparar el pasado es modificar el futuro, accionando en el presente.
Algo que este año empecé a cuestionarme considerablemente, y que todos seguramente alguna vez lo hicieron, es el tema del destino. ¿Existe el destino? ¿Nuestra vida ya esta escrita y se sabe como será? ¿Podemos cambiarlo, o cuando creemos que lo hacemos en realidad ya estaba supuesto que así debía ser? Yo siempre pensé que no existía, que somos seres activos que podemos modificar nuestro presente y futuro, y creo que todavía lo sigo pensando; pero hay veces que vivimos ciertos acontecimientos que nos hacen dudarlo y cuestionarnos al respecto. ¿Es posible que mucho antes de que un mal momento pase, ya se estén acomodando las situaciones para que después de dicho suceso llegue eso que necesitas para acallar ese mal momento? ¿Será como en un rompecabezas de 12 000 piezas, en el que después de mucho tiempo con gran sutileza y astucia, las piezas encajaron todas perfectamente? ¿O puede ser todo una gran coincidencia en la que simplemente distintos hechos azarosos se cruzaron en el lugar y momento justos? Sinceramente, me encantaría tener una respuesta para todas estas preguntas, pero no la tengo, y no deja de ser un misterio muy difícil de corroborar. Pero no vale la pena perder tiempo cuestionando y analizando este enigma; es mejor sencillamente continuar viviendo, disfrutando de lo que tenemos y compartiéndolo con quienes queremos. No podemos controlar mas que nuestras propias acciones, no controlamos ni las de los otros ni las del universo; asique solo nos queda hacernos cargo de lo que nos toca y jugar con esas cartas, manejando lo que esta a nuestro alcance, y aceptando y disfrutando lo que se nos presente que este mas allá de nuestras decisiones. La vida es para vivirla, y quizás simplemente viviéndola lleguen todas esas respuestas que tanto esperamos.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Año nuevo 2011
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Los paraísos
Yo no se porque te quiero
Yo no se porque te extraño
Si de vos solo lo malo encuentro
Y de lo bueno nada me has dejado
Pero me pierdo en tu recuerdo
Veo tus ojos en la luna
Y tu aroma vuelve
Aunque no haya brisa alguna
Y mientras camino por Los paraísos
Un arbol me dice
Que no es lo mismo sin vos
Me enseñaste el camino
Un viejo camino que ya había olvidado
Y me llevaste a un pasado
Del que te había borrado
Porque caminando a la par
Descubrimos eso que parecía no estar
Le diste razón a recuerdos sin explicación
Y nos diste motivos para volver a ser niños
Y mientras camino por Los paraísos
Un arbol me dice
Que no es lo mismo sin vos
Los dos siempre recordaremos
Lo sabemos
Esos puntos de encuentro
Y esas promesas que parecen cuentos
Y con las luces de duelo
Aunque seas vos al que anhelo
No podia irme
Sin mi forma de decirte adiós.
Yo no se porque te extraño
Si de vos solo lo malo encuentro
Y de lo bueno nada me has dejado
Pero me pierdo en tu recuerdo
Veo tus ojos en la luna
Y tu aroma vuelve
Aunque no haya brisa alguna
Y mientras camino por Los paraísos
Un arbol me dice
Que no es lo mismo sin vos
Me enseñaste el camino
Un viejo camino que ya había olvidado
Y me llevaste a un pasado
Del que te había borrado
Porque caminando a la par
Descubrimos eso que parecía no estar
Le diste razón a recuerdos sin explicación
Y nos diste motivos para volver a ser niños
Y mientras camino por Los paraísos
Un arbol me dice
Que no es lo mismo sin vos
Los dos siempre recordaremos
Lo sabemos
Esos puntos de encuentro
Y esas promesas que parecen cuentos
Y con las luces de duelo
Aunque seas vos al que anhelo
No podia irme
Sin mi forma de decirte adiós.
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